La Prisión Preventiva: ¿Qué es y cuándo se justifica realmente?
- Castillón, Chavesta & Asociados
- 6 mar
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 9 mar
En los últimos años, la prisión preventiva se ha convertido en una de las medidas más debatidas en el sistema de justicia penal peruano. Diversos casos mediáticos y procesos judiciales han puesto en discusión si esta herramienta se aplica correctamente o si, en algunos casos, se utiliza de manera excesiva.
Ante ello, resulta importante entender qué es la prisión preventiva, cuál es su finalidad dentro del proceso penal y en qué circunstancias un juez puede ordenarla conforme al marco legal peruano.

¿Qué es la prisión preventiva?
La prisión preventiva es una medida cautelar de carácter personal que puede ser dictada por un juez durante el desarrollo de un proceso penal. Consiste en la privación temporal de la libertad de una persona investigada por la presunta comisión de un delito, antes de que exista una sentencia firme.
Es importante precisar que la prisión preventiva no constituye una pena ni implica que la persona investigada haya sido declarada culpable. Por el contrario, se trata de una medida excepcional cuyo objetivo es garantizar el adecuado desarrollo del proceso penal y evitar situaciones que puedan obstaculizar la investigación.
En el ordenamiento jurídico peruano, esta medida se encuentra regulada en el artículo N° 268 del Código Procesal Penal y solo puede aplicarse cuando se cumplen determinados requisitos establecidos por la ley.
Requisitos para que se dicte prisión preventiva
Para que un juez ordene la prisión preventiva, deben concurrir ciertos presupuestos que justifiquen la necesidad de aplicar esta medida, siendo las siguientes:
Graves y fundados elementos de convicción: deben existir elementos de convicción suficientes que vinculen al investigado con la presunta comisión del delito.
Prognosis de pena superior a cuatro años: el delito investigado tiene prevista una pena privativa de libertad superior a cuatro años. Este criterio busca evitar que la prisión preventiva se aplique en casos de menor gravedad, reservándola únicamente para delitos que impliquen una sanción mayor.
Existencia de peligro procesal: este se refiere al riesgo de que el investigado pueda interferir en el desarrollo del proceso penal.
Por un lado, puede existir peligro de fuga. En este caso, el juez evalúa si el investigado podría intentar evadir la justicia.
Por otro lado, puede existir peligro de obstaculización de la investigación. Esto ocurre cuando se considera que el investigado podría influir en testigos, destruir u ocultar pruebas, o coordinar versiones con otras personas involucradas en el caso.

¿Cuánto tiempo puede durar la prisión preventiva?
La legislación peruana establece límites temporales para la duración de la prisión preventiva con el fin de evitar que una persona permanezca privada de libertad por un período indefinido sin una sentencia judicial.
El plazo máximo es de nueve meses en procesos comunes. Sin embargo, cuando se trata de casos considerados complejos, este plazo puede ampliarse hasta dieciocho meses. Asimismo, en investigaciones relacionadas con crimen organizado, la duración de la prisión preventiva puede extenderse hasta treinta y seis meses.
Estos plazos buscan garantizar un equilibrio entre la necesidad de asegurar el proceso penal y la protección de los derechos fundamentales de las personas investigadas.
Debate jurídico sobre su aplicación
La aplicación de la prisión preventiva ha generado un amplio debate en el ámbito jurídico y en la opinión pública. Algunos especialistas consideran que, en determinados casos, esta medida ha sido utilizada de manera excesiva, lo que podría afectar principios fundamentales como la presunción de inocencia.
Desde esta perspectiva, se sostiene que la prisión preventiva debe mantenerse como una medida estrictamente excepcional, reservada únicamente para situaciones en las que exista un riesgo real para el desarrollo del proceso penal.
Por otro lado, también se argumenta que esta herramienta resulta necesaria para evitar que personas investigadas por delitos graves evadan la justicia o interfieran en la obtención de pruebas.
En el caso más reciente correspondiente a la muerte de la deportista Lizeth Marsano, el investigado Adrián Villar ha recibido una aplicación de 9 meses de prisión preventiva por los delitos de homicidio culposo, omisión de socorro y fuga del lugar del accidente.
Esta medida se tomó debido a que el juez Adolfo Farfán encontró el peligro de fuga, la posibilidad de que la condena final exceda los 5 de pena privativa de libertad y la falta de arraigo familiar y laboral, como fundamentos para ejercer la prisión preventiva.

Conclusión
La prisión preventiva constituye una medida cautelar excepcional dentro del proceso penal peruano, con el fin de asegurar que las investigaciones y los procesos judiciales puedan desarrollarse de manera adecuada.
Sin embargo, su aplicación debe realizarse siempre bajo criterios estrictos y respetando los principios fundamentales del derecho, en especial la presunción de inocencia.
Comprender el alcance y los límites de esta figura jurídica resulta fundamental para promover un sistema de justicia que equilibre la persecución del delito con la protección de los derechos de las personas investigadas.
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